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Qué es el estrés oxidativo y cómo se relaciona con el dolor

El estrés oxidativo y la inflamación son elementos clave en la evolución del dolor crónico. La contaminación ambiental, el estrés, la edad, la mala alimentación, la falta de ejercicio o el consumo de tabaco, son algunos factores que contribuyen a la oxidación del organismo.



Según explica la Dra. Laura Isabel Arranz, en su libro “La dieta para el dolor”, desde que nacemos comienza el proceso de envejecimiento de nuestro cuerpo, algo que es normal. “Vivir es oxidarse, enfermar es oxidarse y envejecer es oxidarse”. Nuestro organismo genera sustancias de desecho. Al llevarse a cabo las reacciones metabólicas, se generan unos residuos oxidados en el interior de las células llamados «radicales libres».


Pero más allá de lo normal, existen situaciones en la vida, hábitos poco saludables y factores internos y externos que pueden aumentar el proceso de oxidación, generando demasiados radicales libres y mermando el sistema de defensa. A esto le llamamos estrés oxidativo. 

En personas que sufren dolor crónico, el estrés oxidativo complica aún más su situación de salud.


Lo positivo es que es posible hacer cambios en nuestros hábitos, para disminuir, tanto el estrés oxidativo como la inflamación. A continuación, sugerimos distintos consejos saludables:

 

  • Una dieta equilibrada basada en antioxidantes y antiinflamatorias, que incluya diversidad de vegetales, vitaminas y minerales o grasas del tipo omega-3.

  • Es muy importante eliminar de la elementos proinflamatorios que favorecen el dolor, por ejemplo, el exceso de azúcares y grasas, especialmente de grasas saturadas (las de origen animal y dealimentos procesados), o el exceso de grasas omega-6 (presentes en muchos productos ultraprocesados).

  • Ejercicio físico moderado que estimule las defensas del cuerpo.

  • Un sueño de calidad. Descansar bien, propiciando una higiene del sueño adecuada.

  • Bienestar emocional. Buscar herramientas terapéuticas y de relajación, como la meditación y el yoga.




Fuente: Libro digital “La dieta para el dolor; artrosis, fibromialgia y otras dolencias pueden mejorar con la alimentación”, de Laura Isabel Arranz. Editorial Amat (2018).

 

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