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  • Lic. Natalia Falduti

La alimentación, una herramienta para el dolor

La relación entre el dolor y la alimentación es tan interesante como compleja. El dolor afecta la alimentación y el estado nutricional de la persona que lo padece y también la dieta afecta la intensidad y evolución del dolor. Conocer las relaciones entre estos factores nos ayuda a comprender cómo un cambio de hábitos ayuda a los pacientes a sentirse mejor.


Dolor crónico y dieta

Diferentes estudios han puesto de manifiesto que en situaciones de dolor crónico, existe un alto nivel de estrés oxidativo y de inflamación sistémica que agravan su evolución empeorando la situación del paciente y su dolor.

El estrés oxidativo es una situación en las que las células de nuestro organismo tienen un exceso de sustancias oxidantes versus un defecto de defensas antioxidantes, dando como resultado una acumulación de residuos que interfieren en el normal funcionamiento de nuestros tejidos.

Otra evidencia de hoy… la obesidad está relacionada con el dolor crónico

Cuanto más es el exceso de peso corporal, mayor es el nivel de dolor y éstos disminuyen notablemente cuando los pacientes logran adelgazar por lo menos un 10% de su peso. La prevalencia del sobrepeso y la obesidad respecto de la población general, es mayor en los pacientes que presentan dolor crónico ya que están implicados muchos factores como la disminución de la actividad física, cambios en la alimentación no adecuados, alteraciones metabólicas entre otras.

Por eso, tiene un gran beneficio ayudarles a los pacientes a que puedan reducir peso, siempre a expensas de una disminución de masa grasa y manteniendo la masa magra.

Si bien hay factores relacionados con la alimentación que pueden perjudicar al dolor, como son el exceso de peso y el consumo insuficiente de antioxidantes también hay otros factores en la dieta que pueden ayudar. En general es muy importante consumir las calorías justas y necesarias, y también los elementos indispensables para que nuestro organismo tenga un buen funcionamiento, como por ejemplo los minerales, las vitaminas, hidratos de carbono, grasas de buena calidad, proteínas, agua entre muchas más.

Es imprescindible que la alimentación contribuya a minimizar el estrés oxidativo y la inflamación con el aporte de sustancias antioxidantes y antiinflamatorias como por ejemplo las siguientes


También es muy recomendable eliminar elementos pro-inflamatorios en la dieta que favorezcan el dolor, como por ejemplo el exceso de azúcares, el exceso de grasas, especialmente las saturadas (origen animal y alimentos procesados) el exceso de grasas omega -6 (alimentos procesados).


El asesoramiento nutricional en pacientes con dolor crónico debe ayudar principalmente a:

  • Disminuir el estrés oxidativo y la inflamación

  • Bajar de peso cuando haya sobrepeso u obesidad

  • Mejorar la composición corporal, disminuyendo la masa grasa y manteniendo la masa muscular

  • Reducir el síndrome metabólico (niveles altos de colesterol y/o triglicéridos, hipertensión arterial, resistencia a la insulina, diabetes tipo 2)

  • Mejorar el contenido calórico y nutricional de la dieta

  • Tratar las alergias y/o intolerancias alimentarias y las alteraciones gastrointestinales

  • Entender la importancia del sueño para el control de la ingesta y el metabolismo

  • Controlar la ingesta del exceso de calorías permitiendo al paciente seguir disfrutando del hecho de comer


Y por supuesto, el abordaje nutricional debe ser, como todo tratamiento ideal, completamente individualizado y tener en cuenta todos los factores que en cada paciente pueden tener relación con su vivencia del dolor y de su forma de comer.


Por: Lic. en Nutrición Natalia Falduti MP 404

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