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Cinco posibles causas del dolor de glúteo

El dolor de glúteo se manifiesta comúnmente en personas con hábitos sedentarios, en pacientes que han atravesado cirugías o puede surgir en relacióna contracturas y enfermedades o dolencias vinculadas a la columna o la cadera.





Es importante tomar conocimiento de las cinco causas más frecuentes de este tipo de dolor y buscar el acompañamiento médico para diagnosticar correctamente el dolor y buscar un tratamiento adecuado.


1. Articulación sacroilíaca

Una de las causas del dolor en la región glútea tiene su origen en la articulación sacroilíaca. Es una articulación que soporta el peso corporal en la base de la columna vertebral y su conexión con el iliopelviano, que es el lugar donde se une la cadera y la columna.

El dolor en la articulación sacroilíaca muchas veces se manifiesta en las fositas glúteas, que son depresiones que se encuentran a ambos lados de la columna en la región superior de los glúteos, correspondiéndose con la segunda vértebra sacra (S2). El dolor suele ser agudo y suele irradiarse a la ingle. A veces los pacientes refieren un dolor en la cadera pero su origen se encuentra en la articulación sacroilíaca. Este dolor empeora al caminar y especialmente cuando los pacientes deben subir escaleras.

La degeneración de la articulación sacroilíaca es frecuente en aquellos pacientes con cirugía de columna lumbosacra y donde hubo una fusión lumbosacro.

El examen físico para dar un diagnóstico presuntivo se deben reunir tres o más pruebas dentro de la exploración física para tener un diagnóstico certero del origen del dolor.

A veces es necesario la inyección de anestésicos locales y corticoides en dicha articulación para realizar un diagnóstico certero del origen del dolor sacroilíaco.

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2. Bursitis del trocánter mayor

La bursa sinovial del trocánter mayor que es parte del fémur, se encuentra en la zona lateral del mismo. Es un saco relleno de líquido que funciona como una superficie de deslizamiento reduciendo la fricción entre los tejidos y el cuerpo de dicho hueso, localizada en la región más externa del fémur y externo al glúteo. Los músculos y los tendones que entran en contacto con dicha bursa pueden inflamarla y es posible reproducir el dolor mediante la palpación directa de la porción postero lateral de dicho trocánter.

El tratamiento de dicho dolor puede realizarse con inyecciones bajo ecografía o fluoroscopía en la región del trocánter mayor con anestésicos locales y esteroides.




3. Bursitis izquioglútea Es otra causa de dolor en la zona de los glúteos. Esta bursitis suele aparecer en personas que permanecen sentadas durante largos períodos de tiempo apoyadas sobre la región isqueática que es parte de los huesos de la región pélvica en la cara posterior del muslo. Esta bursa se encuentra entre el tendón de los músculos de la cara posterior del muslo y el hueso pélvico (tuberosidad isquiática). Los pacientes suelen referir dolor en la región inferior del glúteo que se exacerba cuando se presiona directamente sobre el isquion. Para poder palpar dicha área es necesario flexionar la pierna llevando el músculo glúteo hacia arriba para exponer dicha bursa. La palpación provoca un dolor en dicha región. El tratamiento es el reposo, especialmente de las actividades que aumentan el dolor hasta que los síntomas desaparezcan. También el tratamiento funciona con anestésico local y esteroides colocados a través de radioscopia o ecografía en la región de la bursa sinovial isquioglútea. 4. Síndrome miofascial glúteo Otra causa de dolor en la región glútea es un síndrome miofascial glúteo con la contractura de los mismos y compresión de los nervios glúteo mayor y/o glúteo menor que son nervios que inervan dichos músculos y a veces son confundidos con una compresión del nervio ciático. Se debe hacer un diagnóstico diferencial a través de la palpación en las regiones glúteas y la infiltración con anestésicos locales y corticoides de los planos interfaciales de los glúteos (glúteo mayo, medio y menor).


5. Síndrome priramidal Otro dolor en la región de los glúteos es llamado síndrome piriforme o piramidal, el cual es un músculo que se encuentra en la región glútea. Este se produce por hipertrofia o contractura del músculo, el cual pasa por encima del nervio ciático y puede producir dolor al comprimirlo. Se considera que entre un 6 al 8 por ciento de los dolores que son referidos a la región lumbar y glúltea pueden ser atribuidos a la presencia de un síndrome piramidal, aunque este no es el único músculo que produce la función de rotación de la cadera y pueden ser otros de estos músculos la etiología de dicho dolor. Ocurre con mayor frecuencia en la cuarta o quinta década de la vida, afecta a todas las ocupaciones y a todos los niveles de actividad. Es un poco más frecuente en mujeres que en hombres, posiblemente por las características anatómicas de la pelvis femenina. El método de diagnóstico es la exploración física y la ecografía. Los pacientes se aquejan de un dolor profundo en la región glútea irradiado hacia la articulación sacroilíaca y hacia la cadera. En ocasiones se puede irradiar hasta la ingle y la parte posterior del muslo. El dolor empeora cuando se presiona firmemente el músculo contra el nervio ciático, como también en la sedestación prolongada y en los movimientos de rotación interna, flexión y aducción de la cadera. Además estos pacientes presentan dificultad para caminar, correr, subir las escaleras y también al cruzar la pierna homolateral por encima de la otra. La evaluación física muestra una disminución en la rotación interna de la cadera del mismo lado. Esta “seudo ciática” del piramidal es menos dolorosa y menos molesta que el dolor por compresión del nervio ciático a nivel lumbar. Para hacer un diagnóstico deferencial, la ausencia de dolor marcada de un reflejo aquiliano que se toma a la altura del talón de Aquiles y la denervación por compresión del nervio ciático por una hernia discal. Como el músculo piramidal es un músculo rotador interno de la cadera, si el paciente está en decúbito supino (boca arriba) y la cadera la rotamos externamente y el pie girado hacia afuera a 45 grados y se realiza una rotación interna pasiva de la cadera afectada nos encontraremos que se encuentra limitada en movimientos y la maniobra es dolorosa.

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